viernes, 24 de julio de 2015

El sabio y el tonto


Una vez, un practicante tántrico, de esos que bebía alcohol, acudía a los cementerios para conseguir calaveras, cantaba muchos tipos de mantras, hipnotizaba gente, y que hacía muchas otras cosas más, entró a la asamblea de un gran rey llamado Vikramaditya. Muchas personas inteligentes se encontraban en esa asamblea. Sosteniendo una calavera, el practicante tántrico preguntó, “¿Puede alguno de ustedes decirme si esta calavera pertenecía a una persona inteligente o a un tonto?” Nadie en la asamblea respondió, mientras que todos pensaban, “¿Qué tipo de demente trae una calavera desde un cementerio a nuestra asamblea y realiza tal pregunta?” Cuando nadie tomó en serio al practicante tántrico, él se molestó muchísimo y maldijo a todos.
En ese momento, el rey Vikramaditya calmó al practicante tántrico diciendo, “Por favor, espera cinco minutos. Una persona muy inteligente está por llegar y él dará una respuestas apropiada a tu pregunta.” Entonces un gran académico llamado Kalidasa llegó, y el practicante tántrico le hizo a él la misma pregunta. Kalidasa respondió, “La respuesta es muy simple.” El practicante tántrico se enfadó mucho, y en tono desafiante dijo, “Habiendo tantas personas inteligentes en esta asamblea y ninguno puedo dar una respuesta ¿Cómo puedes decir que la solución es muy simple?”
Kalidasa continuó: “Puede alguien, por favor, traerme un pedazo de paja de una escoba.” Entonces Kalidasa puso un extremo de la paja en uno de los agujeros de los oídos de la calavera, lo pasó a través de ésta, y la sacó por el otro lado. Él dijo, “¿Lo entienden ahora?” El practicante tántrico respondió, “No, no entiendo.” Kalidasa entonces explicó: “Este es el cráneo de un tonto, y si no son capaces de entenderlo, eso significa que eres tan tonto como este cráneo. La gente tonta permite que las cosas que escucha entren por un oído y salgan por el otro, pero la gente inteligente reflexiona en lo que escucha, y mantiene esas reflexiones en su corazón.”
Es así como el gran científico Isaac Newton descubrió la ley de gravedad. Cuando él era un niño pequeño, quizás de cinco o seis años de edad, se encontraba durante la tarde sentado bajo un árbol de manzanas y vio caer una manzana madura. Él pensó, “Esa manzana madura cayó directamente al suelo ¿Por qué cayó directo al suelo y no hacia la izquierda o derecha?” Él pensó en esto durante muchos años. Usted también puede observarlo todo, y todos los días usted ve que ocurren cosas similares, como mangos y otras cosas cayendo directo hacia el suelo. Sin embargo, usted no piensa cuidadosamente acerca de esto, así como lo hizo Newton. Incluso mientras era un niño pequeño, él meditó acerca de esto, y después de muchos años de investigación él descubrió la ley de gravedad. Aquellos que observan y escuchan cuidadosamente recuerdan aquello que han visto y escuchado, e investigan acerca de eso. Si usted es inteligente, usted puede intentar entender cómo funciona todo, quién es usted, y por qué ha venido a este mundo material. Una persona inteligente tiene automáticamente este tipo de pensamientos.
En verdad, usted no es este cuerpo. Usted es el alma que reside en este cuerpo y que hace que éste funcione. Cuando el alma deja el cuerpo, el cuerpo se vuelve inere.
Existen cinco tipos de elementos en el cuerpo: tierra, agua, fuego, aire, y éter o espacio. Estos elementos lentamente se separan del cuerpo cuando el alma lo deja. Esta es una verdad; después de unos meses ya no hay más cuerpo. Quizás usted haya visto algo similar. Cuando un perro muere en la calle y su cuerpo queda ahí, y usted pasa por ahí todos los días, notará que estos elementos comienzan a dejar el cuerpo gradualmente. Después de algún tiempo, el cuerpo habrá desaparecido completamente, quedando nada más que huesos. Después de un año ya no quedará ningún rastro de ese cuerpo.
Mientras el atma resida en el cuerpo, el cuerpo será capaz de hablar, comer, dormir, pelear, defenderse, y muchas otras cosas. Así que, trate de entender qué es el atma, y cuál es su naturaleza. Esto es ciencia espiritual – investigar las cosas cuidadosamente.

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